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Personaje: Olimpia

22 enero, 2011

Nombre: Olimpia

Alias: Políxena, Mírtale, Estratónice

Fechas: ca. 375 – 315 a.C.

Ocupación: princesa de Epiro, esposa de Filipo II de Macedonia, madre de Alejandro Magno.

Olimpia (interpretada por Angelina Jolie)

Biografía:

Nacida como Políxena, esta prodigiosa mujer era hija del rey Neoptólemo I de Molosia, un reino tribal al norte de Grecia que controlaba la región de Epiro y cuya casa real afirmaba ser descendiente en línea directa de Aquiles (de ahí las posteriores identificaciones de Alejandro con el héroe de la Guerra de Troya). Poco antes de su matrimonio, la princesa Políxena decidió cambiar su nombre por el de Mírtale, al parecer como parte del rito de iniciación a algún culto mistérico. En el año 358 a.C., cuando Mírtale debía rondar los 17 años, fue casada con el rey Filipo II de Macedonia, ya por entonces uno de los personajes más influyentes y poderosos, quien al parecer se había enamorado de la princesa cuando ambos se iniciaron en el culto a los Cabiros en la isla de Samotracia. Filipo ya estaba casado por aquel entonces, pero la poligamia en la casa real de Macedonia estaba permitida. No obstante, una de las condiciones que impuso el rey Aribas (el tío de Mírtale, que había sucedido recientemente a Neoptólemo I) a Filipo fue que la joven pasase a ser la esposa principal y reina consorte de Macedonia, para fortalecer los lazos entre Macedonia y Epiro.

En 356 a.C. Filipo ganó en los Juegos Olímpicos la carrera ecuestre, en honor a lo cual Mírtale se cambió su nombre por segunda vez, pasando a ser conocida como Olimpia. Ese mismo año, la reina dio a luz a Alejandro, y tres años después a Cleopatra. Sin embargo, el matrimonio entre Filipo y Olimpia no fue en absoluto feliz ni placentero. A la conducta autoritaria y variable del rey se le sumaba el temperamento celoso e irascible de la reina, de tal forma que las tensiones matrimoniales se volvieron insoportables y alcanzaron a Alejandro, que siempre se mostró más próximo a su madre que a su padre. Según se cree, Olimpia fue la principal responsable de la mala relación entre Filipo y Alejandro, algo que ha sido aprovechado por historiadores, novelistas y cineastas insinuando el papel victimista y manipulador de la reina. Cabe decir que ya por aquel entonces Olimpia no tenía buena fama en la tradicional corte de Macedonia, a la que resultaba cuanto menos chocante los hábitos religiosos de esta mujer, que al parecer seguía cultos de origen tracio y tenía serpientes domesticadas en su alcoba. No tardaron en propagarse los rumores de que Alejandro no era hijo de Filipo y de que Olimpia se acostaba con sus propias serpientes, algo que con el tiempo fortaleció la leyenda de Alejandro como hijo de Zeus.

La tormentosa relación entre Filipo y Olimpia llegó a su culmen en 337 a.C., cuando a raíz de una discusión entre padre e hijo, Alejandro y Olimpia se exiliaron a Epiro tras haber sido acusados de bastardía y adulterio, respectivamente. Detrás de todo esto probablemente se escondían no sólo las malas relaciones del matrimonio y la reputación de hechicera de Olimpia, sino también las intrigas del influyente y ambicioso Atalo, quien había logrado casar a su sobrina Eurídice con Filipo y buscaba una opción de legitimar a los hijos que naciesen de ellos como futuros monarcas. Cabe destacar que en ningún lugar se nombre a un solo amante de Olimpia, lo que da pie a creer que bajo esta acusación se escondían motivos políticos. En cualquier caso, las tensiones entre Macedonia y Epiro no tardaron mucho en solucionarse, ya que Filipo decidió ofrecer en matrimonio a su hija Cleopatra (hija también de Olimpia, y sobrina por tanto del entonces rey de Epiro, Alejandro I), perdiendo así Olimpia y Alejandro a su principal apoyo en la lucha por sus derechos.

Sin embargo, la suerte dio un vuelco en 336 a.C. durante las bodas de Alejandro I de Epiro y la princesa Cleopatra. En medio de las celebraciones, Filipo fue asesinado por un miembro de su guardia de honor y Alejandro fue coronado inmediatamente después, con el nombre dinástico de Alejandro III. Siempre se ha teorizado acerca del instigador del regicidio, recayendo las principales sospechas (tanto en aquel entonces como en la actualidad) en Olimpia, quien de esta forma aseguraba el acceso de su hijo al trono, la caída en desgracia de sus enemigos y su regreso a la corte. De hecho, nada más volverse las tornas a su favor, Olimpia demostró ser cruel en la victoria y ordenó asesinar a su rival, Eurídice, y a los hijos nacidos de su matrimonio con Filipo, pese a ser unos bebés por entonces. Tras ello, Olimpia regresó a Macedonia como madre del rey, y allí permaneció mientras su hijo combatía con los persas, conquistaba infinidad de territorios y se ganaba una fama imperecedera y el sobrenombre de Magno. Nunca volvieron a verse madre e hijo, pero mantuvieron una activa correspondencia en la que Olimpia siempre se quejaba de las acciones llevadas a cabo por el regente Antípatro, insinuándole a su hijo que le concediera más poderes. Alejandro nunca consintió en ello, y Olipia siguió ejerciendo su influencia de forma no oficial hasta que regresó a Epiro en el año 330 a.C., como regente de su primo, el joven Eácides I.

Alejandro Magno murió de improviso en Babilonia en 323 a.C., en plena juventud y sin haber dejado resuelto el problema sucesorio en un imperio enorme, con ambiciosos generales y un hijo póstumo como único garante de la legitimidad dinástica. No tardaron en surgir disensiones, y al poco comenzaron las llamadas Guerras de los Diadocos, en las que el imperio de Alejandro se desgajó en una decena de entidades independientes. Olimpia no participó en el conflicto hasta que Casandro, el hijo del detestado Antípatro, demostró unas claras intenciones de gobernar Macedonia por su propia cuenta, negando los derechos del hijo de Alejandro y utilizando como marioneta a Filipo III, medio-hermano de Alejandro y al parecer afectado por cierto retraso mental. De esta forma, Olimpia se alió a las fuerzas de su nuera Roxana y su nieto Alejandro IV y, con la ayuda de las tropas de Epiro invadió Macedonia y expulsó a Casandro en 317 a.C. Su incontestable victoria hizo que Olimpia decidiera cambiarse de nombre por última vez, pasando a conocerse en los últimos años de su vida como Estratónice. La madre de Alejandro capturó a Filipo III y su esposa, a los que mandó ejecutar sin miramientos, a la vez que eran masacrados los partidarios de Casandro.

El control de Estratónice sobre Macedonia fue efímero, ya que su ejército fue derrotado en Pidna y ella fue capturada por Casandro, su enemigo más enconado. Aunque se pactó un armisticio en el que se garantizaba la puesta en libertad de Estratónice y su regreso a Epiro, Casandro la condenó a muerte, acusándola de múltiples crímenes y permitiendo que los familiares y amigos de aquéllos que sufrieron la ira de la madre de Alejandro Magno ejecutaran la sentencia. A la vez, Roxana y Alejandro IV fueron asesinados en secreto, quedando Casandro como gobernante único e incontestable de Macedonia unos cuantos años más. De esta forma acabó sus ideas uno de los personajes más carismáticos de la época, profundamente odiada y temida por sus adversarios, envuelta en un permanente halo de misterio y misticismo, y una de las creadoras de la leyenda de Alejandro Magno. Lamentablemente, la información que ha llegado de esta increíble mujer, una de las pocas con nombre e historia propias en la Grecia clásica, es poca y fragmentaria, pero esto ha dado pie a una gran cantidad de personas a soñar con una imagen de Olimpia que, quizás si o quizás no, se encuentre próxima a la realidad. Para mí, el mejor ejemplo es la Olimpia posesiva e inestable, pero a la vez inteligente y vengativa plasmada en las novelas de Mary Renault, con una belleza letal y comparable a la presentada por la perfecta Angelina Jolie en la película dedicada la figura de su hijo, Alejandro Magno.

¿Por qué me gusta?:

  • Pocas mujeres de la antigua Grecia pudieron ser más que “esposas de”. La madre de Alejandro fue capaz de moverse en un mundo dominado por los hombres (y morir de la misma forma) y convertirse en un personaje dueño de sus propias emociones, odiado y reverenciado a partes iguales.
  • La Olimpia de Mary Renault, perfecta a la hora de interpretar un infeliz matrimonio y el embrujo de los cultos mistéricos y las serpientes, que ya estará indefectiblemente unida a la Olimpia histórica.
  • Como dice en el propio libro, fue la que trajo el “fuego del paraíso” y la mujer que más cerca estuvo en el corazón del conquistador, aun durante su viaje sin retorno al oriente.
  • De ser instigadora del asesinato de su esposo, Olimpia fue responsable de la muerte de dos parejas reales: Filipo II y Cleopatra Eurídice, y posteriormente también Filipo III y Eurídice I.
  • La relación de amor-odio en el triángulo Filipo-Olimpia-Alejandro.

Olimpia es la diosa madre de emperadores.

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