Skip to content

Cosas que me pasan: Verin y yo

20 diciembre, 2010

¡Hola!

No es mi intención convertir el blog en una especie de diario personal en la que contar mis dichas y desdichas, pero hoy me apetecía quedarme a gusto y verter alguna de mis experiencias… ¡Lo siento! Pero prometo no hacerlo a menudo…

Este verano ha sido muy especial para mí. Ha sido la primera vez que he trabajado, aunque haya sido de becario, y ha sido una experiencia digna de recordar por muchas cosas: he conocido a mucha gente (todos muuy diferentes a mí), me he movido en un ambiente laboral, ha habido horas en las que me he aburrido espantosamente y otras en las que no he parado, he tenido que aprender a mantenerme y vivir solo durante dos meses… En resumen, ha sido toda una prueba de la que he salido muy contento y he llegado a echar de menos ahora que la vida ha recuperado su pulso normal. Si busco los pros y los contras del verano que ha acabado, el primero en la lista sería sin dudas que allí trabé amistad con una chica realmente digna de ser conocida, a la que voy a llamar Verin (por si acaso, que nunca se sabe). Verin y yo fuimos compañeros de beca y nos tocó hacer las mismas cosas juntos durante dos meses, así que aunque no nos conociéramos de nada antes, estábamos forzados a entendernos… a fin de cuentas, teníamos que pasar juntos como mínimo 8 horas al día juntos!

Como es lógico, Verin y yo no tardamos mucho en hacernos amigos. En un par de semanas ya sabíamos el uno del otro lo más importante. Verin me llegó a decir que era algo extraño, que en tan pocos días ya supiese de su vida más que de lo que habían sabido la mayoría de sus compañeros de clase en tantos años. Y era verdad, cogimos una confianza increíble y nos convertimos en prácticamente inseparables. No tardé en descubrir que Verin era una auténtica personaje, de esas personas difíciles de encontrar entre tanto desierto y que es un verdadero diamante en bruto. Su vida era bastante curiosa. Más que casera u hogareña, Verin seguía dependiendo hasta extremos insospechados de su familia y los echaba de menos de una forma increíble, tanto que daba ternura oírla hablar. De lágrima fácil pero sin llegar a ser llorona, sin conocer muchas cosas básicas de la vida pero sin ser ingenua, tenía algunos detalles muy extraños: podía ser muy dulce, cantar y chillar a la mínima de cambio, pero con la misma velocidad podía enfadarse y estarse todo el día sin hablarte por cualquier estupidez. Era totalmente incapaz de pillar un solo chiste (en serio!) y rara vez se reía, pero siempre estaba sonriendo. Como digo, era una persona muy curiosa.

Eso sí, no quiero que os hagáis ideas extrañas de este asunto. En ningún momento sentí nada más por Verin que amistad, y no creo que pudiese sobrevivir a una relación con alguien así. Como amiga es un cielo, pero de pareja debe ser terrible… bueno, de hecho lo es por lo que tengo entendido, pero aún peor era su novio, os lo aseguro. Pero dejemos esa historia, porque si no podría hacer un post interminable contando algunas de las anécdotas de Verin y su novio que parecerían más un relato de terror. Digamos como resumen que, no es que fuesen pegajosos, sino que eran inseparables hasta el punto de “no puedo quedar con ninguna otra persona porque sería una traición para mi novio, y él tampoco lo consentiría”. Pues eso.

Bueno, pues cuando acabó nuestra beca tocó el turno de las despedidas. Una auténtica pena y un día que prefiero no recordar, porque las despedidas son siempre tan duras y el tiempo que has pasado a gusto se te hace tan corto… Sería complicado que Verin y yo nos viésemos mucho, ya que vivíamos en ciudades diferentes y teníamos que regresar a nuestra vida estudiantil. Pero prometimos mantenernos en contacto de forma periódica (tampoco era cosa de llamarnos todos los días) y hacernos un pequeño seguimiento. Y dicho y hecho, así estuvimos durante el mes siguiente, hablando de muy en cuando en cuando, pero manteniendo la amistad. Desgraciadamente, la racha se interrumpió cuando Verin tuvo un problema familiar que la mantuvo aparte del mundo y de toda comunicación durante el otoño. Eso sí, tuvo el detalle de avisarme antes, y yo le contesté que se tomase todo el tiempo que considerase necesario, que cuando volviese a encontrarse bien o me necesitara para hablar, que contase conmigo. Y así quedó la cosa hasta hace un par de semanas.

Al empezar diciembre, me llevo una sorpresa muy agradable al ver que Verin me ha escrito, preguntándome por mí, quejándose de lo despegado que soy y deseando volver a hablar conmigo. Hasta ahí todo bien. Bueno, como sé que las conversaciones que esta muchacha suele mantener son larguísimas, sólo puedo hablar con ella cuando tenga un hueco grande libre, y esperando a que se dé esa circunstancia en el fin de semana vecino (me escribió un jueves y decidí llamarla el viernes o el sábado), cometo el error de no llamarla de forma automática. Sinceramente, no pensé que hubiera hecho algo tan terrible… pero parece que sí lo fue, porque cuando me conecto a los dos días (el sábado por la mañana) a la red social donde me envió ese mensaje veo que me ha vuelto a escribir, diciéndome que no entiendo por qué no me contesta pero que “allá yo”. Lógicamente, me preocupo porque se haya enfadado al pensar que he pasado de ella, y la llamo automáticamente. Es cierto que soy algo despegado, pero ella sabe que no es mi intención despreciar su amistad. En cualquier caso, no hay respuesta. Vuelvo a insistir, y nada. Supongo que no tendrá el móvil cerca, así que la respondo al mensaje contándole brevemente cómo me ha ido esos meses y diciéndole que no se enfade conmigo por haber tardado dos días en responderla.

Como sigo sin tener respuesta, la vuelvo a llamar al día siguiente. ¡Esta vez hay suerte! Verin coge el teléfono… pero antes de que pueda llegar a decir una sola palabra, me cuelga. Ahí ya sí que me quedo a cuadros. No quiero pensar que el asunto haya llegado tan lejos por una cosa tan estúpida, pero para no empeorar las cosas con mi malhumor (es difícil que explote, pero cuando lo hago es cosa mala) dejo las cosas como están y espero al día siguiente. A partir de entonces, he llamado a Verin tres o cuatro veces más, y misteriosamente, no ha vuelto a coger el teléfono más. Sinceramente, no sé qué pensar, pero no me gustaría nada que una amistad se rompa de una forma tan ridícula. No voy a caer en el tópico de decir “las mujeres son incomprensibles”, pero realmente esta chica lo es hasta extremos insospechados.

Os mantendré informados, pero ya os hago una pequeña recomendación por si las moscas… ¡Contestad inmediatamente a todos los mensajes y no lo dejéis para más tarde! Como dirían mis mayores, no dejéis para mañana lo que podéis hacer hoy ^^U

Anuncios
2 comentarios leave one →
  1. Zinian permalink
    20 diciembre, 2010 17:09

    He estado leyendo y bueno, qué decirte … eso lo hemos pasado todos o hemos sido los protagonistas de un lado u otro. Y la vida te demuestra que quien te aprecia de verdad, si la amistad está ahí, ya no es cuestión de que te llame siempre o te llame una vez al año, es simplemente que se acuerden de tí de una manera afable, por que muchos altibajos tiene la vida, como para cumplir con todo y encima con exigencias o desplantes.
    Y te lo dice una, que hizo como tu amiga Verin … más o menos lo mismo, con una de mis mejores amistades. También porque estaba atosigada por una mierda de curro donde era una explotación constante y una tomadura de pelo diaria. Y el stress buscaba un “culpable” para desahogarme, en vez de enfrentarme con el jefe (bueno, ya lo hice y creo que nunca lo olvidaré, más que nada porque entre tantas puterías, me enfrenté con él por el tema de la calefacción, que yo en estas fechas iba con ropa de primavera-verano).
    Asi que no le des más vueltas, lo que sea será, una experiencia que te servirá para futuras acciones :).

    • patty permalink
      20 marzo, 2011 19:57

      Leo…y creo que en tú caso si te era claro el tipo de relación… pero ella sentia algo más por ti

      y por lo tanto esperaba más atencíon…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: