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¿Saldrá el Sol?

14 diciembre, 2010

¡Hola!

Como yo siempre digo a quienes me preguntan, me gustan más las canciones y los estilos musicales que los propios cantantes. Es cierto que hay ciertos cantantes o grupos musicales por los que siento debilidad, pero por mucho que me puedan gustar, hasta el momento nunca ha sido al 100 %… siempre hay alguna canción más floja que otra, ningún disco es redondo (salvo en la forma ^^U), y por eso mismo siempre hablo de canciones pero rara vez de trabajos en global. Así, en algunos casos puedo llegar a tener una “relación tormentosa” con algún artista, en especial si éste cambia de la noche a la mañana de estilo y el cambio no me acaba de convencer. Ejemplos hay para dar y tomar. Cuando Dover abandonó su ritmo más contundente y se suscribió a las pistas de baile, o cuando Alizeé tonteó con la música electrónica. No siempre han salido bien las cosas, y poco a poco mi oído se ha ido adaptando e incluso ha llegado a aceptar los cambios. Pero el caso de Shakira es especial, o al menos así lo siento yo mientras escribo estas líneas.

Conozco la música de Shakira desde hace muchísimos años. Sin saber quién era la cantante, adoraba Estoy aquí, que era una de las muchas canciones que amenizaba los viajes familiares en un cassette en el coche. Sólo empecé a poner cara a Shakira a partir de Servicio de Lavandería, que me sedujo por completo y ha sido, que yo recuerde, el único CD que he llegado a comprar el mismísimo día de su lanzamiento. Con el tiempo, y a medida que yo mismo crecía y maduraba, supe más de esta increíble mujer y me sentí atrapado por su música. Sus primeros trabajos me parecieron estupendos, y algunos temas dentro de ellos se convirtieron en míticos para mí y marcaron varios años de mi vida. Sin embargo, la devoción que sentía por Shakira se quedaba anclada precisamente en Servicio de Lavandería. Todo lo que he ido escuchando de ella de forma posterior me sabía a un “casi pero no”.

Con esto no quiero decir que me dejase de gustar la música de Shakira, nada más lejos. Simplemente, que Fijación Oral me acabó decepcionando, y difícilmente podría salvar alguna canción del disco, al igual que ocurrió con la versión inglesa de este curioso díptico. Reconozco haber bailado y saberme La Tortura… pero mi manía hacia Alejandro Sanz ha podido más, y desde ese momento empecé a pensar que Shakira estaba tendiendo demasiado a una música comercial y a convertirse en un icono mundial más por su cuerpo y sus bailes que por su música. Hips don’t lie, su mayor éxito, también me conquistó y digo sin reparos que es una de mis canciones favoritas pese al tiempo que ha pasado (marcó una época importante de mi vida, el comienzo de la universidad), pero ya entonces veía dos Shakiras distintas, la de “antes” y la de “después”. La post-Shakira seguía teniendo un talento único y un imán para los éxitos, pero por cada buena canción que pudiera escuchar de ella oía tres o cuatro… digamos que menos buenas.

La Loba, o cómo se me cayó el mito de Shakira como compositora

A medida que pasaba el tiempo me alejaba de la música en español y me acercaba a la cantada en inglés e incluso en japonés. Shakira pasó a tomar un papel más secundario, de estar en mi Top 5 de Last.fm bajó considerablemente, pese a que era una de las cantantes de la que más música tenía siempre en mi carpeta de música. Llegó La loba y ya definitivamente no supe qué pensar. La canción estaba bien, pero NO podía ser de Shakira. Si en vez de ser suya hubiese sido de otra cantante me hubiera encantado, pero más que excitarme ver su vídeo me daba algo de miedo pensar en cómo había podido cambiar tanto y convertirse en algo tan comercial. El giro era muy arriesgado y a mí no me acabó de gustar, y eso que pude escuchar el disco entero. De él sólo salvo un par de canciones, precisamente las que más se alejan de ese camino que Shakira intentaba dar a su fructífera carrera musical. Fue una decepción más grande que en Fijación Oral, y podría decir que me “enfadé” con Shakira, olvidándome de toda su música por considerarla artificial, impulsada por el bolsillo en vez de por el corazón. El Waka waka no me hizo cambiar de opinión, por cierto, aunque reconozco que la canción era marchosa y bailable hasta decir basta.

Pero ahora algo ha cambiado. Shakira ha publicado un nuevo trabajo en el que afirma volver a las raíces de sus dos primeros grandes trabajos, Pies descalzos y ¿Dónde están los ladrones? El disco en cuestión se llama Sale el Sol, y la carta de presentación no ha podido horrorizarme más. Se llama Loca (pensé que el título no podía estar mejor pensado), y en ella Shakira se acerca a ritmos más suyos, pero igualmente me siguen chirriando con ese toque tan reggetonero… ugh! Si hay raíces, hay que buscarlas en otros cortes del disco, pero yo lo hice y me llevé una agradable sorpresa. La canción que da nombre al disco y algunas otras están francamente bien. No me suelen gustar los ritmos salseros que inundan la mayor parte del disco, pero he acabado por tolerarlos, y las baladas me han conquistado. Así que recomiendo a los fans de la antigua Shakira que rebusquen bien, que como bien dice el disco, ha salido el sol de nuevo. Y los fans de la nueva Shakira no creo que se sientan decepcionados tampoco…

En fin, concluyendo con este temita en el que planteo mis extrañas relaciones con la música de Shakira, sólo decir que quizás la reconciliación completa con ella esté cerca. Pero por favor, menos “lobas”, “locas” y “gorditas” y más ritmos de los antiguos, que son los que consiguen fans más leales y duraderos.

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2 comentarios leave one →
  1. Zinian permalink
    14 diciembre, 2010 22:56

    Tengo dos amigas que les gusta Shakira, aunque mejor matizo, a una de ellas le gustaba sus inicios (lo de ahora, pues lo oye como tú muy bien dices, muy comercial y una explotación de su cuerpo y sus contoneos).
    Por mi parte, a mí nunca me ha gustado, pero admito que mis gustos no son generales y hay mucha gente fan de esta mujer, cosa que me alegro por ella.
    De canciones cantadas españolas escucho bien pocas, pero la última que me llamó mucha la atención fue “Te odio”, de Seis Días. Aunque bueno, siempre me pongo a grupos españoles en sus inicios, ya sea Luz, La Unión, Alaska y los Pegamoides, etc.

  2. 15 diciembre, 2010 19:30

    ¡Hola! Gracias por el comentario.
    Pues mira, me intrigaste con la canción de “Te odio” y la he escuchado, está bien. Realmente no es la temática propia de las canciones que suelen oírse, y por eso me gustó. Hay que ver qué desgarrada es, pero a la vez qué bonita.

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