Skip to content

Los Jueces del Inframundo

21 junio, 2010

No, no voy a hablar de los tres Jueces del Inframundo de Saint Seiya, sino de sus “versiones originales”, aquéllas nacidas en la mitología griega. Su verdadera historia es, en muchos casos, poco conocida para el público en general…

Radamanto (Radamanthys).

Hijo de Zeus y de Europa, y hermano de Minos y Sarpedón. Según una versión de la historia, Radamanto fue rey de Creta antes que Minos, y redactó un código de leyes que se pensó que adaptaron los espartanos para sí mismos varios siglos después. Sin embargo, la mayoría de las historias afirman que Minos fue el sucesor del rey Asterión (el esposo de Europa, y padre adoptivo de los tres hermanos) y que, impulsado por los celos, expulsó de la isla a sus dos hermanos. Radamanto viajó a Beocia, donde se casó con Alcmena, la madre de Heracles, que ya había enviudado de su primer esposo. Otra tradición le hace rey de las Cícladas, islas que históricamente guardaron una estrecha relación con Creta.

Homero afirma que, a su muerte, Radamanto pasó a vivir en los Campos Elíseos. Tradiciones posteriores le convierten en uno de los Tres Jueces del Inframundo, el encargado de juzgar las almas de los asiáticos. Esta idea se mantiene a lo largo de los siglos, con leves modificaciones de un autor a otro. Por ejemplo, Píndaro mantenía que Radamanto era el único juez, encargado de gobernar el Elíseo.

Éaco (Aiacos).

Hijo de Zeus y de Egina, considerado el fundador de la ciudad de Egina, a la que llamó de esta forma en honor de su madre, hija del río Asopo. Fue famoso en toda Grecia por sus juicios rectos y piadosos, y su buen hacer la valieron la fama de ser un hombre sabio, benevolente y temeroso de los dioses. Por petición suya, Zeus puso fin a la sequía que asolaba su reino. Erigió un templo en honor a su padre divino, y ayudó a los temporalmente desterrados Apolo y Poseidón a construir las murallas de Troya. Éaco fue el padre de Peleo y el abuelo del célebre Aquiles, razón por la cual Alejandro Magno hiciese remontar sus orígenes al mismísimo dios Zeus, a través del nexo existente entre el héroe de la Guerra de Troya y su madre, la reina Olimpia.

A lo largo del tiempo, la figura de Éaco se convirtió en el paradigma de un gobernante justo y benevolente con su pueblo, siendo adorado como un héroe en Egina y convirtiéndose, según la tradición, en uno de los Jueces del Inframundo. Mientras que su colega Radamanto se encargaría de juzgar a las almas asiáticas, Éaco se ocuparía de las occidentales (europeas).

Palacio de Cnossos, Creta. Dos de los tres jueces del Inframundo eran originarios de este lugar.

Minos (Minos).

Uno de los personajes que participa en un mayor número de mitos, del que se podría hablar largo y tendido en una entrada para él solo. Se cree que es una figura semilegendaria, y quizás tras su nombre se esconda el apelativo de “rey” en la civilización cretense (también llamada minoica, en su honor). Hijo de Zeus y de Europa, y por lo tanto hermano carnal de Radamanto y medio-hermano de Éaco, es el más célebre rey de Creta, considerado el artífice de su poderío naval y de su legislación. Convertido en el monarca más poderoso del ámbito griego en su época, sojuzgó a la mayoría de las otras ciudades y reinos y estableció un régimen de tributos. Según los mitos y leyendas, Minos es considerado el creador del concepto de talasocracia y de la hegemonía cretense que perduró hasta su muerte, 1 ó 2 generaciones anterior a la Guerra de Troya.

Estuvo casado con Pasifae y fue el padre de numerosos hijos, entre los cuales se puede destacar a Ariadna, Fedra, Androgeo y, según algunas historias, Deucalión. Por haber ofendido Minos a Poseidón, Pasifae concibió al monstruoso Minotauro, al cual el monarca encerró en el Laberinto diseñado por el genial arquitecto Dédalo. Creta había impuesto a Atenas un severo tributo, consistente en los mejores siete jóvenes y siete doncellas de la ciudad, que debían ser entregados cada nueve años como castigo del asesinato de Androgeo, hijo de Minos, y encerrados en el Laberinto, donde acababan sucumbiendo a manos del Minotauro. Esta costumbre se mantuvo hasta que Teseo mató al Minotauro con la ayuda de Ariadna, quien se había enamorado perdidamente del joven ateniense.

Otra de las muchas leyendas (algún día las contaré todas) en las que participa Minos es en la de su propia muerte. Persiguiendo a Dédalo por todo el mundo, el rey cretense llegó a Sicilia, donde acabó dando con el paradero del arquitecto e inventor. Su ira fue inmensa, pero el rey Cócalo fue capaz de sosegarlo temporalmente, recomendándole que se tomase un baño. Mientras Minos hacía caso de las recomendaciones de Cócalo, éste y sus hijas -con la colaboración de Dédalo-, encerraron al rey de Creta y vertieron sobre él agua hirviendo. Después de su muerte, se convirtió en uno de los tres Jueces del Inframundo, el más importante de ellos, al tener el voto de calidad sobre las decisiones que pudiesen tomar sus colegas.

Anuncios
No comments yet

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: