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Biblioteca: Margaret Weis & Tracy Hickman — La Forja (La Espada de Joram I)

2 junio, 2010

FICHA DEL LIBRO.

Título: La Espada de Joram. Volumen 1: la Forja.

Autores: Margaret Weis & Tracy Hickman.

Título original: Forging the Darksword.

Fecha de publicación: 1988 (US) / 1988 (ES).

Género: Fantasía, Aventuras.

Sinopsis: en el mundo de Thimhallan, la magia es considerada Vida, y todos sus habitantes tienen acceso a poderes mágicos de la mano de los catalistas, miembros de una orden clerical que son los únicos capaces de extraer la magia de todo lo que les rodea y canalizarla hacia las personas. Una terrible profecía que anuncia la destrucción del mundo se cierne sobre Thimhallan al nacer en el fabuloso reino de Merilon un príncipe heredero completamente Muerto (es decir, sin ningún tipo de poder mágico en su interior). Este acontecimiento marca un antes y un después en la vida de muchas personas, en especial del catalista Saryon, cuyas esperanzas de asentarse tranquilamente en Merilon y tratar de olvidar que había cometido un grave pecado se desvanecen al asistir a la ceremonia en la que se da por Muerto a un bebé que no para de llorar y por el cual su madre, la Emperatriz, derrama lágrimas de cristal.

17 años después, Saryon es enviado al País del Destierro en una misión muy especial: encontrar y traer consigo a un joven Muerto llamado Joram que parece ser de gran importancia para el Patriarca Vanya, el líder de la orden de los catalistas, acusado de asesinato y de haber entrado en contacto con la Tecnología, desterrada de Thimhallan siglos atrás y considerada una perversión que trae consigo la guerra. En su camino, el atormentado Saryon se verá sometido a todo tipo de pruebas que llevarán al límite su naturaleza sosegada y entrelazarán su destino con el del misterioso Joram. Mas Saryon no se encontrará completamente solo en su búsqueda, sino que se topará con personas tan distintas como Mosiah, un amable mago campesino y lo más parecido a un amigo que tiene Joram; Blachloch, el frío Señor de la Guerra que dirige con mano de hierro a los Hechiceros del País del Destierro; y el inefable Simkin, un enigmático personaje de desconocidos propósitos y ambiguas formas de actuar.

Opinión personal: Atención ¡¡SPOILERS!!

La primera vez que leí La Forja fue hace ya más de tres años, siguiendo el consejo y pidiéndole prestado el libro a una buena amiga mía, compañera de clase. A sabiendas de que ella, como yo, era una fiel seguidora de Tolkien y de distintas sagas fantásticas, accedí a leerme el libro y entrar en contacto por primera vez con la extensa obra de Margaret Weis y Tracy Hickman, un referente en el género por sus obras en el universo Dragonlance. Desde un principio, me pareció increíblemente novedosa la idea de crear un mundo donde la magia campase a sus anchas, que fuese accesible y visible a todos sus habitantes y no estuviese presente de una forma sutil como en la Tierra Media o reservada a unos pocos como en la mayoría de otras novelas fantásticas. En Thimhallan la magia es Vida, hasta tal extremo que si alguien nace con escasos o nulos poderes mágicos, es considerado Muerto, pasa a estar bajo la responsabilidad de la orden religiosa de los catalistas y eventualmente, muere también de forma física. La magia inunda de tal manera Thimhallan que sus habitantes vuelan y flotan por el aire (con la excepción de los catalistas), desarrollan poderosos hechizos si tienen la Vida suficiente e incluso conciben a sus hijos con métodos mágicos, hasta llegar al extremo de considerar un horrible pecado el “método tradicional”, castigado con la Transformación en Piedra o el destierro al Más Allá.

En un mundo así de peculiar nace un príncipe Muerto, que no es otro que Joram, y por los azares del destino (que serán explicados en volúmenes posteriores) acaba viviendo en un poblado de magos campesinos, donde puede disimular su condición mediante trucos de prestidigitación aprendidos de Anja, la mujer que afirma ser su madre. Cuando leí por primera vez el libro me gustó mucho el desarrollo que se le dio, aunque algunos fragmentos me pareciesen más largos o fuera de lugar en la historia, como es el caso de la aventura de Simkin y Saryon en el País de las Hadas. De cualquier forma, me encantó el desarrollo psicológico que se le dio a Saryon, la naturaleza bondadosa e ingenua de Mosiah, la fiereza de Anja y las intrigas del Patriarca Vanya. No llegué a tomar simpatía a Joram, y no fui capaz de comprender sus motivaciones ni su arisca y glacial forma de ser, en especial con el pobre Saryon, y de la misma forma no llegué a ver a Blachloch como un gran enemigo, temible y digno de ser odiado, sino más bien como una especie de cacique local con una malicia a corto alcance. Con Simkin, no pude quedar más desconcertado: a ratos me encantaba (adoro sus anécdotas de la nobleza) y a ratos me hartaba de su forma de ser y de su aparente doble juego.

Con el tiempo, y más libros de Weis y Hickman a mis espaldas, he vuelto a leer La Forja y la he visto con otros ojos. Se ven muchos de los elementos presenten en las obras de estos magníficos escritores, tales como son la pérdida de la fe, la búsqueda de nuevos ideales, el deseo de conocimiento, la necesidad de sentirse amado y, enmarcando todo esto, un mundo en apariencia apacible pero inundado por intrigas palaciegas y poderosas organizaciones como son la de los catalistas y la de los Duuk-Tsarith, encargados de mantener la ley y el orden en Thimhallan. Sin embargo, todo esto se ve de una forma más tibia y difuminada que en otros libros de Weis y de Hickman, como son los de la Dragonlance, presentándose en algunos momentos las odiosas comparaciones. Salvo por el personaje de Saryon (que aun así cuenta con varios puntos en común con otros grandes personajes de estos autores), todo lo que rodea a La Forja he acabado por verlo como un “casi pero no”, algo que podía haberse convertido en una auténtica obra maestra pero que acaba quedándose en un libro muy correcto, hasta excelente, pero que pese a su innegable originalidad no llega al nivel de las dos trilogías centrales de Dragonlance.

No obstante, yo no dudo en recomendar a cualquier aficionado a la novela fantástica esta saga, que al menos para mí tiene como punto álgido su segundo volumen. Thimhallan es un universo muy prometedor y que aporta ese aire innovador del que suelen carecer estos libros y, aunque podía haber sido mejor aprovechado, desde luego las expectativas han quedado más que cubiertas. Estoy convencido de que todo el mundo que le dé una oportunidad a La Forja y acabe enganchándose al libro no dejará a medias la saga y saltará como un tigre hacia el siguiente tomo de la tri(tetra?)logía. Yo al menos os aconsejo que lo probéis, que seguro que os gusta!

Valoración personal: 7,5 sobre 10 (NT)

  • Planteamiento: 9
  • Desarrollo de la trama: 7
  • Personajes: 7
    • Joram: 7
    • Saryon: 8,5
    • Vanya: 8
    • Simkin: 7,5
    • Mosiah: 7
    • Anja: 7,5
    • Blachloch: 4,5
  • A favor:
    • Diseño de Thimhallan: ciudades de Merilon y el Manantial.
    • La Magia/Vida en el mundo.
    • El personaje de Saryon.
  • En contra:
    • No se aprovecha tanto como debiera el mundo de Thimhallan.
    • Aventura en el Reino de las Hadas.
    • El personaje de Blachloch.
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